Según informaron ayer fuentes de la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil, en esta operación se han intervenido también dos pistolas, munición y 3.720 euros en efectivo.
La droga fue trasvasada en alta mar desde una embarcación marroquí y su destino era el puerto deportivo La Marina de Torrevieja, en el que se pretendía descargar el alijo de madrugada.
Las mismas fuentes policiales precisaron que este recinto deportivo fue el lugar en el que se procedió a la intervención del yate y a la detención de sus tres tripulantes.
La Policía Nacional arrestó a otros cinco presuntos miembros de la organización que se desplazaron al puerto alicantino para hacerse cargo de la sustancia estupefaciente.
Investigación policial
La investigación del grupo organizado que trasladaba la droga a Torrevieja se inició a raíz de la operación policial Fénix, que se desarrolló el pasado mes de julio. En aquel operativo se detuvo a cuatro personas y se intervinieron un total de 7.556 kilos de hachís.
Dos de los arrestados eran guardias civiles del cuartel de Águilas. Los agentes fueron acusados de los delitos de tráfico de drogas, cohecho, omisión del deber de perseguir delitos y violación de secretos.
La operación Fénix fue realizada por la propia Guardia Civil en colaboración con la Policía Nacional y la Agencia Tributaria.
Tras el golpe que recibió la banda de traficantes, parte de los miembros de la organización se dividieron y adquirieron una nueva embarcación para realizar de forma independiente envíos de droga.
Con su nuevo barco, un yate de recreo de nombre Perlica, el grupo planeaba introducir nuevos alijos de hachís en la Comunitat Valenciana.
De este modo, durante el pasado fin de semana, un barco nodriza marroquí realizó el trasvase a este yate de los más de ochenta fardos en los que se distribuía la droga que ha sido intervenida en Torrevieja.
Cuando la embarcación de recreo llegó al puerto deportivo de esta población alicantina de madrugada, los agentes procedieron a la intervención del yate y a la detención de sus tres tripulantes y otros cinco miembros de la organización.
En el registro del barco, la Policía Nacional intervino los 2.500 kilos de hachís distribuidos en 81 fardos; una bolsa con tres paquetes de polen de hachís, dos pistolas, 14 terminales de telefonía móvil, un terminal satelital, un navegador GPS, un ordenador portátil y 3.720 euros en efectivo, según detallaron las mismas fuentes policiales.
La operación fue llevada a cabo por agentes del Grupo de Respuesta Especial al Crimen Organizado (GRECO) de Levante y del Grupo de Crimen Organizado de la Comisaría General de Policía Judicial. También colaboraron policías de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Alicante y funcionarios de la Agencia Tributaria.
Otras rutas alternativas
La situación geográfica de España, y en especial la de Andalucía, ha convertido nuestro país en una víctima exponencial del tráfico de drogas, en especial de hachís y de cocaína.
Su proximidad con Marruecos, principal productor y exportador de hachís, ha convertido a la costa de Andalucía en la puerta de entrada de droga en Europa.
El Estrecho de Gibraltar ha sido durante toda la década de los 90 la puerta de un negocio que mueve al año alrededor de 400.000 millones de euros. Sin embargo, los traficantes buscan nuevas zonas donde introducir sus alijos con mayor seguridad tras la presión policial.
En los últimos años, la vigilancia que realiza el Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) se ha incrementado en el Estrecho de Gibraltar, debido principalmente a la masiva llegada de inmigrantes indocumentados en pateras.
El negocio del tráfico de hombres ha perjudicado al comercio de estupefacientes, por lo que ha tenido que desviar sus tentáculos hacia nuevas zonas de entrada. Las calas menos vigiladas de Alicante, Valencia y Castellón son los destinos alternativos de los fardos de hachís.
Las nueva ruta ha ido unida, además, a la utilización de material sofisticado por parte de las redes del narcotráfico. Según fuentes de la Guardia Civil, en el trayecto utilizan potentes zodiacs semirrígidas con longitud de unos 12 y 15 metros.
Estas embarcaciones tienen potentes motores y pueden alcanzar velocidades superiores a los 80 kilómetros cada hora, mientras que las patrulleras no llegan a la rapidez que alcanzan las de los narcos. En sus lanchas pueden transportar en cada viaje entre 2.000 y 5.000 kilogramos de droga.
La última operación contra el tráfico de hachís en la provincia de Alicante se produjo el pasado día 2 de agosto en Elche. La Guardia Civil intervino 700 kilos de esta droga en un control de carretera. El individuo que transportaba la droga en una furgoneta consiguió huir.


